martes, 30 de junio de 2015

Potaje 'Electoral' ¿Nos hacemos un trío?

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Por fin, ya están ayuntamientos y gobiernos autonómicos definitivamente constituidos; una preocupación menos. ‘Ja tenim president’ aquí o presidenta allá, que tanto da. Ha sido necesario pactar mucho y poner ‘ojitos’ de enamorado a aquellos que se tenían si no por enemigos al menos por adversarios. Así es el juego político; y la mayoría de equipos de gobierno han acabado convertidos en un potaje de siglas varias, una auténtica ensalada que, eso sí, se intuye fresquita y con sustancia para afrontar los rigores del verano y la legislatura.
Porque cuando un ingrediente de la despensa política o culinaria funciona mejor en combinación con otros que por sí solo (por escasez de votos o de sabor) lo que toca es buscar la forma de potenciar su presencia respetando el producto y con creatividad, para que el plato resultante funcione con solvencia e incluso mejor que cuando lo hace en mayoría absoluta o en solitario.

Y es que en la política como en la cocina la unión hace la fuerza, para gobernar o crear un plato ‘3 estrellas’. Y si no que se lo digan a la paella y al potaje o a los grandes partidos en estas últimas elecciones. Combinar sabores, ceder presencia, enamorarse mutuamente para que el plato no defraude. Y de este modo, si antes del 23 de mayo la mayoría de partidos tenían un discurso personalista, y la posibilidad de pactos se veía lejana y condicionada al compromiso de unos principios irrenunciables, después de ese día, y como el amor es ciego (o al menos, cuando hay interés de por medio, se lo hace) todos los partidos han salido al mercado a ‘echarse’ novia o incluso montar un trío o una bacanal para poder gobernar. Todos se han pedido ‘de salir’. De no querer saber de ti, a pedirte amistad. De serme indiferente, a ponerte ‘me gusta’ en todo, y no te marco ‘me encanta’ porque no hay tecla para ello. De pasar de ti, a ser ‘trending topic’ en mi corazón. En definitiva, de “El amor perjudica seriamente la salud” a “Tengo ganas de ti” en un visto y no visto; y de ahí al “Perdona, pero quiero casarme contigo”, si no a la velocidad del rayo sí a la del pacto.
Y es que el amor es la ‘leche’, y aunque no te cases y vivas en pareja (o en trío o en cuarteto) compartir piso y convivir bajo el mismo techo, para que funcione, requiere asumir una serie de reglas que pasan por ceder protagonismo, aceptar perder algunas cosas y adaptarse a la situación para que la relación fructifique y sea duradera…por muy diferentes que sean los miembros que la forman.

Toda nueva relación es una suma de egos y de ingredientes. La única diferencia entre las que funcionan y las que no lo hacen está en combinarlos de tal forma que juntos se potencien sin renunciar a la personalidad de cada uno de ellos. Como en el plato de hoy. El potaje le rinde homenaje a las nuevas relaciones surgidas en el panorama político: El potaje ‘Electoral’ es hoy nuestro plato. Una receta socorrida, que pese a su nombre es capaz de contener los rigores del verano por los ingredientes utilizados y su elaboración. Un plato lleno de frescura y de color, equilibrado y bien ensamblado, cuyo secreto descansa en la combinación de sus ingredientes y la falta de protagonismos…como en esas insólitas parejas tan bien avenidas y que perduran.
Que lo disfrutes. 

NECESITARÁS (para 4 personas)

  • 2 Botes de alubias cocidas.
  • 1 pimiento rojo.
  • 1 pimiento verde.
  • 1 cebolleta.
  • 2 tomates carnosos.
  • 1 cucharadita de comino.
  • 2 dientes de ajo.
  • 1 cucharadita de mostaza dulce.
  • Pimienta y sal.
  • 6 cucharadas de aceite de oliva virgen extra.
  • 2 cucharadas de vinagre de Jerez o de Módena.
  • 2 latas de caballa en aceite.
  • 3 huevos duros.
  • Agua.


ELABORACIÓN

  1. Escurre las alubias de su agua y lávalas. Pon agua a cocer con la hoja de laurel y los ajos y añade las alubias. Cuando rompan a hervir que cuezan un par de minutos, retira, escurre el agua y reserva (de este modo quedarán como si las hubieras cocido tú y sin sabor a ‘bote’).
  2. Introduce en el vaso batidor el vinagre, el aceite, los cominos, la pimienta (al gusto), la sal y la mostaza y emulsiona a baja velocidad para hacer una vinagreta.  
  3. Lava y corta muy finos los pimientos, la cebolleta y los tomates. Macera durante ½ h con la vinagreta en una fuente en la nevera. Mientras, cuece los huevos.
  4. Pasado ese tiempo, incorpora las alubias remueve para que los sabores se mezclen bien y rectifica de sal y pimienta si fuera necesario.
  5. Emplatado: en un plato, con la ayuda de un molde de cocina coloca unas cucharadas de alubias, sobre ellas unas rodajas de huevo duro y culmina con un par de trozos de caballa en aceite. Espolvorea con perejil fresco picado.

Umm, sencillísimo, fresco, económico, cromático y muy rico.

NOTA

Si lo prefieres puedes utilizar también garbanzos, pero las alubias le dan a este potaje o ensalada de verano una textura más fina y sutil. Igualmente, el pepino y el maíz le quedan perfectos.

MÚSICA PARA ACOMPAÑAR


VINO RECOMENDADO

Romeral tinto 13. DO La Rioja

DÓNDE COMER

Es potaje de terracita o balcón, que tanto da, pero bajo toldo, corriendo el aire y en buena compañía. Con el vino fresquito y servido en copa, se convertirá en la estrella indiscutible de la velada, no lo dudes.

QUÉ HACER PARA COMPENSAR LAS CALORÍAS

Pese a la mala fama de las legumbres el potaje que nos ocupa es ligero y muy de verano; una buena siesta que nos despeje antes de salir a caminar un poco por la playa o la montaña será ejercicio suficiente que lo compense.



lunes, 22 de junio de 2015

Merluza con meloso oscuro de piñones. Pretérito perfecto y 'limpieza' de sangre

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No cabe duda: en política el pasado se conjuga en pretérito perfecto; más que eso, en pluscuamperfecto. El pretérito imperfecto no existe y cualquier mancha en el expediente se paga con la ‘nominación’ o la expulsión. Y si no que se lo pregunten a Zapata y Maestre. A este paso los únicos que podrán hacer carrera política van a ser chiquillos de primera comunión, dada la brevedad de su pasado, sobre todo si quienes la inician lo hacen por el ala izquierda del espectro político, pues a poco que se hayan despistado en otro tiempo, el paso ‘por la academia’ será más fugaz que un rayo.
Esto es increíble, un auténtico desmadre. Que políticos que se sientan en el congreso codo con codo junto a imputados en los más sórdidos y soeces casos de corrupción (y si no los defienden, callan o mantiene amistad con ellos) reaccionen como plañideras de una  tragedia griega ante situaciones que sólo muestran el dudoso gusto de quien las llevó a cabo en un momento dado de su pasado, su horroroso sentido del humor o la falta de sensibilidad, es de locos.

Un pasado que no condicionó ni el presente ni el futuro de terceros más allá de la supuesta ofensa o la escasa compasión, no puede compararse con el compromiso ético y estético que exige el desempeño de un cargo público en el presente y las responsabilidades que se derivan de su abuso, al afectar a multitud de personas. Si el pasado político debe ser inmaculado, el presente absolutamente impoluto. Porque de salidas de tono en lo personal, de errores de juventud y de comentarios desafortunados, las hemerotecas están a reventar, y de todos los colores. De tal modo que si todos ellos se pagaran con dimisiones, los escaños de los hemiciclos estarían prácticamente vacíos.

Y es que a este paso vamos a terminar por exigir a todo el que ejerza la política ‘cédula de pureza de pasado’, para apartar de ella a quien molesta o no se quiere, del mismo modo que en el Antiguo Régimen se pedía el de ‘limpieza de sangre’ para dar fe de cristiano viejo e impedir el acceso a la administración y a determinados oficios a judíos o conversos. Es como volver a los tiempos del ‘san Benito’ y cargar con él de por vida o al menos mientras dure la legislatura, por muy honradamente que se ejerza el cargo. Sin posibilidad de ‘reinserción’. Para los restos.

Porque el pasado es un espacio temporal ecléctico que afortunadamente muestra caras imperfectas, luces y sombras, y si muchas cosas que dijimos o que hicimos tal vez hoy  no las haríamos, muchas otras no responden más que al modo como concebimos la vida en cada momento. Todos tenemos un pasado ‘pluscuamperfectamente’ imperfecto; algunos más que otros, por supuesto; algunos, esos sí, con responsabilidad directa en los demás.  Y si no es así, tal vez tengamos un problema, tal vez sea que estamos escasamente vividos y hemos tenido muy pocas oportunidades de errar y de explicarnos.

Y mientras disertamos sobre el pasado, dos jueces nombrados por el PP, juzgan al PP en sus casos de corrupción en el ejercicio del poder. Viva el presente.

Sí, el pasado es el lecho sobre el que descansa nuestro presente. Un pasado más o menos oscuro simbolizado hoy en esta receta por un meloso de pasta que precisamente guarda en el color el secreto de su sabor: Merluza con meloso oscuro de piñones. La sutileza de la merluza combinada con la rotundidad incuestionable de la tinta de calamar, la pasta de piñones y las setas, para obtener como resultado un plato que hará las delicias de todos los presentes…incluso los de más turbio pasado.
Que lo disfrutes.

NECESITARÁS (para 4 personas)

  • 750 g de lomo de merluza.
  • 150 g de pasta de piñones.
  • 1 bote pequeño de setas variadas.
  • 1 cebolleta.
  • 2 diente de ajo.
  • 2 sobrecitos de tinta de calamar.
  • 1 pastilla de caldo de pescado (opcional).
  • Sal y pimienta.
  • ½ guindilla.
  • ½ cucharadita de pimentón dulce la Vera.
  • 1 ramita de perejil.
  • Un puñadito de piñones tostados.
  • Aceite de oliva virgen extra.


ELABORACIÓN

  1. Corta la cebolleta y el ajo muy fino. Sofríelos en un poco de aceite. Cuando empiece a pochar añade las setas previamente lavadas y la guindilla, y salpimienta. Cuando reduzca el agua de vegetación de las setas añade el pimentón y la pasta de piñones y remueve todo bien. Incorpora el doble de agua que el volumen de la pasta bien caliente con la pastilla de caldo disuelta. Deja que vaya reduciendo a fuego lento y remueve de tanto en tanto hasta que adquiera una textura melosa. Reserva.
  2. Corta el otro diente de ajo muy fino, pica el perejil y májalo en un mortero junto a los piñones y 100 ml de aceite de oliva virgen extra aproximadamente. Añade sal y pimienta al gusto.
  3. Asa en una sartén con unas gotas de aceite los lomos de merluza. Salpimienta.
  4. Emplatado: Coloca en el fondo del plato un lecho de meloso oscuro de piñones, sobre el mismo el lomo de merluza y un par de cucharadas del majado por encima.

Umm, facilísimo, atractivo y buenísimo. A disfrutar.

NOTA
Puedes combinar el meloso con cualquier otro pescado, también con calamar a la plancha o chipirones. Si quieres, añade al meloso un poco de queso curado rallado o parmesano cuando ya casi esté en su punto y remueve para que los sabores se aúnen, le da un plus de untuosidad y un toquecillo muy bueno.

MÚSICA PARA ACOMPAÑAR

Para la elaboración: Suspicious minds, Elvis Presley
Para la degustación: Walk on the wild side, Pink Turtle

VINO RECOMENDADO

Conde de Caralt rosado 13, DO Cataluña

DÓNDE COMER

Es un plato para degustar en mesa bien vestida y con la vajilla y la cristalería de las ocasiones, y compartirlo en familia, pareja o buenos amigos, donde las conversación os lleve del pasado al presente y viceversa entre risas y sin sobresaltos, más allá del hecho de recordar aquellas cosas que os unieron y aquellas otras que tal vez hoy no harías…o volverías a repetir.

QUÉ HACER PARA COMPENSAR LAS CALORÍAS

Dada su ligereza y lo agradable de la compañía si las risas son frecuentes será suficiente ejercicio con disfrutarla y alargar la sobremesa ¿puedes imaginar mejor tarea?




   

martes, 16 de junio de 2015

Rollitos de calabacín y gazpacho con almendra. El día que los 'perroflauta' tomaron los ayuntamientos



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El verano ya está aquí. Y no es que el Corte Inglés lo diga, es que se percibe en el ambiente. Este año, más allá del ‘caloret’ al mediodía, de las terrazas hasta la bandera, de los vestidos vaporosos o las bermudas y las chanclas, el buen rollito y el subidón que despierta la estación ha traspasado fronteras y ha llegado a la política, al menos la municipal. Por fin un brote verde percibido por el ciudadano. Por fin un salto hacia el cambio. Por fin un presagio real del final de esta puta crisis.

El sábado 13 de junio, como en las buenas playas, las plazas de muchos pueblos y capitales de provincia se han llenado hasta la bandera (y no precisamente azul) de ciudadanos celebrando el cambio de color y de políticas, y arropando en muchos casos a ‘perroflautas’ que han cogido las riendas del gobierno local, que cuatro años antes eran desalojados de las mismas. Hacía muchos años que unas elecciones municipales no ilusionaban tanto ni levantaban tanta expectación, pero no podía ser de otra manera: la prepotencia y el desprecio con que se ha actuado, así como el hartazgo generado han condicionado por lógica el resultado. De tal modo que aquellos que entonces mandaban desalojar las plazas han terminado siendo desalojados de los ayuntamientos. No es un tema de revancha, es un tema de regeneración. El PP se ha quedado sin saldo y los consumidores, entre la recarga y la ‘portabilidad’, se han decantado por ésta última. Viva el cambio.

Ha sido como abrir las ventanas y que entre el aire fresco para renovar la atmosfera viciada, para limpiar los espacios comunes, para arrastrar lo que no sirve. Y aunque el paradigma de los dos modelos se ha dado en muchos lugares, ha sido en Madrid donde ha encontrado su zénit entre Aguirre y Carmena, entre la caspa de casta y la frescura y honestidad. Ha ganado esta última, como no podía ser de otra manera, porque por más que lo crea Manuela, el ciudadano sabe que la “reinserción” es imposible…o al menos la Esperanza en ella.

Y es que cuando no se ha ganado por goleada ha habido que pactar para poder estar, por mucho que le pese a más de uno y a su formación más votada. A fin de cuentas ¿qué es si no una corporación municipal? Ayuntamiento y ayuntar tienen la misma etimología: juntar, unir (también copular, pero esa acepción aquí, aunque más interesante, no procede). Pactar, por tanto, para gobernar y cambiar las cosas, para cambiar las formas y llenar de frescura la política local. Tal vez bajarse los sueldos, ir en bici a trabajar, hacer acto de presencia en un desahucio, tener como prioridad en sus programas medidas sociales o cesar a un concejal por su pésimo humor negro, no sean más que gestos intrascendentes, pero todos nuestro actos lo son y hay algunos a quienes no cabía más caspa en sus hombros y tocaba sacudirla ¿no te parece?

Para celebrarlo nada como una receta llena de colores alegres, que sabe a verano y a aire fresco bajo la sombrilla: Rollitos de calabacín y gazpacho con almendra; un plato que simboliza el buen rollito que se respira en los ayuntamientos, la ilusión que han despertado y la esperanza por un cambio. Un bocado lleno de cromatismo y matices que combina el mar y la tierra con sutileza; tan ligero, fresco y alegre, que lejos de empacharte te hará sentir ligero y no podrás parar hasta dar con su final.
Que lo disfrutes.
  
NECESITARÁS (para 4 personas)

  • 250 g de salmón fresco (de la parte de la cola, mejor).
  • 2 calabacines.
  • ½ l de gazpacho andaluz.
  • 1 manzana mediana.
  • 1 y ½  cucharadas de almendra molida.
  • Sal.
  • Pimienta.
  • 1 lima y su ralladura (o limón).
  • 3 cucharadas de salsa de soja.
  • 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra.
  • Un chorrito de salsa Perrins o pasta de guindilla (opcional).


ELABORACIÓN

  1. Quítale la piel al salmón con un cuchillo largo (o que lo hagan en la pescadería). Córtalo en tiras alargadas de unos 2 cm de grosor aproximadamente. Salpimiéntalo. Introdúcelo en un bol junto al zumo y la ralladura de la lima, la salsa de soja, el aceite y el chorrito de salsa Perrins. Déjalo macerar en la nevera al menos 1h.
  2. Mientras, pela la manzana córtala en trocitos e introdúcela en un vaso batidor junto al gazpacho y la almendra molida. Batir. Si crees que queda muy espeso añádele un poquito de agua hasta conseguir la textura deseada.
  3. Pela el calabacín y con una mandolina de cocina córtalo en tiras largas y finas. Salpimiéntalas y pásalas por una sartén con unas gotitas de aceite.
  4. Corta un cuadrado de papel film lo suficientemente grande como para extender en él las tiras de calabacín. Ponlas superpuestas una sobre la otra hasta formar una cama de la misma longitud que los trozos de salmón.
  5. Pasa el salmón por la sartén caliente por todas sus caras 15’’ aproximadamente por cada una de ellas Debe quedar hecho por fuera pero jugoso por dentro.
  6. Coloca una tira de salmón en el lecho de calabacín y con la ayuda del papel film (como si fuera una esterilla de sushi) enróllalo. Hecho esto, retira el papel y corta el rulo en porciones de 5 o 6 cm.
  7. Emplatado: en un plato hondo verter  3 cucharadas de gazpacho a temperatura ambiente y sobre el mismo ‘de pie’ 3 o 4 rollitos de calabacín ligeramente calientes.

Umm, buenísimo, económico, fácil de elaborar y muy, muy aparente.

NOTA

Puedes utilizar salmorejo si lo prefieres, pero la manzana y la almendra le dan un sabor de recuerdos dulces y una textura a este plato muy especial. En lugar de salmón puedes utilizar cualquier otro pescado de carne firme que aguante bien la elaboración e incluso gambas o  chipirones.
También puedes cortar previamente el pescado en tacos y una vez pasado por la sartén envolverlos individualmente en una tira de calabacín.

MÚSICA PARA ACOMPAÑAR

Para la elaboración: Changes, David Bowie
Para la degustación: Wonderwall, Cat Power

VINO RECOMENDADO

Tesoro de Bullas, rosado 14. DO Bullas.

DÓNDE COMER

Es plato para quedar como un marqués en una cena familiar o íntima, pero también bocado de combate glamuroso para llevar en fiambrera al escaño del hemiciclo municipal. Así que ya sabes, sea la que sea tu preferencia a dar envidia con el resultado y a disfrutarlo, solo o en campañía.

QUÉ HACER PARA COMPENSAR LAS CALORÍAS

Bocado tan ligero no tiene mucho que quemar, así que no te preocupes, ir y volver al trabajo en bicicleta o moverte con ella después de comer, será ejercicio suficiente que lo compense.



lunes, 25 de mayo de 2015

Sopas 'toc, toc'. Del 'tic, tac', al 'toc, toc' o cuando el azul comienza a desteñir



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La cosa está clara: el famoso ‘tic, tac, tic, tac’ se ha convertido en ‘toc, toc, toc, toc’, los toques que el ciudadano ha dado en las puertas de ayuntamientos y gobiernos autonómicos para abrirlas de par en par. No ha hecho falta tirarlas abajo; tampoco la presencia de antidisturbios y bomberos para ejecutar el desahucio que está al caer; mucha voluntad y unas sencillas hojas de papel han sido suficientes para invitar al cambio de domicilio.

El azul que teñía los gobiernos del país se diluye y comienza a desteñir. Tan sólo se mantiene inalterable en el logo de Decatlón, porque en política no ha resistido ni el paso del tiempo ni su propia arrogancia, y las gaviotas, que hasta hace unas horas volaban en business han pasado a volar en picado, a pesar del número de votos cosechado. Habrá que ver si hay cajas suficientes para tanto traslado.

Hoy es día de resaca electoral, en los despachos, en la Bolsa y en la ciudadana. Resaca de chinchón, gin tónic o Priorato, que tanto da. Resaca de celebración.  Los Madriles han tomado el mundo por Carmena y recobran la esperanza, la auténtica. Los valencianos han confiado en ‘despeRita’, y lo que se da sí se quita. Y en Barcelona las Adas toman el poder y por fin un cuento tiene final feliz.
‘Toc, toc, toc toc’ ¿Se puede llamar más fuerte? Bienvenido el cambio. Que así sea.

Creo que para seguir con la fiesta o pasar el mal trago trago, nada mejor que unas sopas de ajo: Sopas 'toc, toc', las sopas del cambio. Una versión renovada de un plato de los de siempre, sencillo, nutritivo y delicioso. Un plato, que además de estar buenísimo y ser remedio natural anti-resaca, encierra en sus ingredientes el secreto metafórico de su significado: Ajo y Agua.

Que lo disfrutes y a por todas.

NECESITARÁS (para 4 personas)

  • 1 l de agua.
  • 4 cucharadas de aceite.
  • 4 o 5 diente de ajo.
  • 6 rebanadas de pan del día anterior.
  • 1 cucharadita de pimentón dulce DO de la Vera.
  • 30 g aproximadamente de chorizo dulce.
  • 100 g de jamón serrano.
  • 4 huevos.
  • Sal.


ELABORACIÓN

  1. Calentamos en una cazuela el aceite y añadimos los ajos cortados. Cuando están dorados añadimos el chorizo y el pan en trocitos, damos unas vueltas y añadimos el pimentón (retira la cazuela del fuego para que no se queme y remuévelo todo bien para que los ingredientes se impregnen con su sabor). Volver a colocar al fuego, añadir el agua caliente, sal al gusto y dejar cocer unos 10’-12’. Pasamos por la batidora y reservamos.
  2. Cortar el jamón en trocitos pequeños y sofreír en unas gotas de aceite para que queden crujientes.
  3. Cogemos una taza y ponemos papel transparente por dentro, dejando el suficiente para poder anudar o hacer un paquetito posteriormente. Echamos una gotilla de aceite e impregnamos el interior, cascamos el huevo, añadimos sal y cerramos con cuidado de que quede perfectamente anudado y no se salga e introducimos en una cazuela de agua hirviendo durante 4’. Pasado ese tiempo sacar del agua con una cuchara o espumadera e introducir en agua fría un momento para parar la cocción. Retirar del paquete y reservar.
  4. Emplatado: en plato hondo poner unas cucharadas de sopas de ajo y sobre la misma el huevo poché y unas virutas crujientes de jamón.

Umm, espectaculares, muy económicas y deliciosas.
 
NOTA

Al huevo puedes añadirle pimienta o la aromática que más te guste al hacerlos. El choricillo de las sopas es opcional, pero le da un plus de sabor que le viene que ni pintado.

MÚSICA PARA ACOMPAÑAR

Para la elaboración: Cien gaviotas, Duncan Dhu
Para la degustación: Se acabó, María Jiménez

VINO RECOMENDADO

Señorío de los Llanos, crianza 11. DO Valdepeñas

DÓNDE COMER

Son unas sopas ideales para el ‘día después’, para comer preferentemente en ropa cómoda o en chándal, relajado y rodeado de amigos con los que seguir comentando las noticias más destacadas de la resaca electoral.

QUÉ HACER PARA COMPENSAR LAS CALORÍAS

Date una vuelta y te despejas, y no seas tan gandul. Tampoco muy larga, son sopas, pero levántate y anda, que tú también…






miércoles, 20 de mayo de 2015

Buñuelos 'Electorales'. Carta a mi hija que vota por primera vez


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 Estas letras son para ti, María. Como digna hija que eres de tu padre sé que harás bueno el tópico de no hacer caso a nada que te aconseje. Del mismo modo, y por no ser menos, tú también sabes que como digno padre de una hija a la que quiero con locura, es algo que no me importa lo  más mínimo, pues el hecho de que  no te interese lo que te cuente nunca me ha condicionado para no hacerlo.
A pesar de ello, y aun reconociendo que con esa estrategia tuya de huir de todo consejo paterno te has trazado un camino al que no se le puede poner ni un pero (circunstancia que confirma una contradicción irrefutable: que todos los consejos son buenos siempre que no se sigan y que, a pesar de ello, no hay que dejar de darlos para que no se olviden), creo que por una vez no estaría de más que me escuchases.

Votar por primera vez es como dar tu primer beso: no se olvida jamás. Uno no olvida el sabor de aquellos labios ni aquel rostro que te miraba tan de cerca, como tampoco olvida a quién votó por primera vez y la sensación de haber hecho algo trascendente, de sentirte mayor por fin. No se me ocurrirá decirte que el subidón posterior al primer beso sea idéntico al de tu primer voto, pero te aseguro que cuando lo deposites en la urna tendrás esa sensación especial que, como aquel, no se te olvidará jamás.

No te voy a decir que tu voto es importante porque es un derecho y un deber como ciudadano y bla, bla, bla; lo sabes de sobra y no te cansaré con ese discurso. Tampoco te voy a pedir que reflexiones a quién se lo vas a dar, sé que lo harás; y no porque tengas 18, sino porque has demostrado madurez suficiente para hacerlo. Ni que leas y escuches lo que los partidos te proponen, porque siendo como eres una persona curiosa no puede ser de otra manera y tienes muy claro que ésta, lejos de matar al gato, le enseña el camino por dónde ha ir. No te voy a descubrir que las calles que ahora arreglan y las pequeñas concesiones que se hacen desde el gobierno, no son más que viejos trucos de tahúr, pues saben que lo último siempre es lo primero que en la memoria queda; y ahora, ya lo sabes tú. Tampoco te diré que desconfíes de la sonrisa de cartón piedra que enseñan los políticos cuando se pasean; no hace falta; ya aprendiste hace tiempo que esa pose es oficio que sólo busca el propio beneficio. O de su palabra, porque aunque quieran no podrán cumplir con ella, que en política lo prometido jamás ha sido deuda. Tampoco te pediré que receles de sus promesas, pero que sepas que éstas se dan con premeditación y alevosía si en ello les va la elección, y suelen caducar la jornada de reflexión.

Tan sólo te pediré que seas fiel a ti misma, a cómo piensas y sobre todo a lo que sientes. Haz caso a tu corazón, que tiene razones que la razón sí entiende. Y no te traiciones. Sé tú y actúa en consecuencia, te digan lo que te digan, los de la risa cartón piedra o quienes intentan influir en contra de tus principios. Vota para botar a quien no se merezca tu voto. Vota para cambiar el mundo, empezando por el más cercano a ti. Vota, porque si no votas no tienes derecho a quejarte. Vota para mojarte. Y sobre todo vota  pensando en el futuro que te gustaría para los demás y para tus hijos, para contribuir a conseguirlo, porque cada gesto, cada decisión, cada uno de tus actos te llevan hacia él o a lo contrario. Así que piensa a quién le das tu voto, porque como tu primer beso pasará a formar parte de ti para siempre.

Y no tengas miedo si te decepcionan, al contrario, da por hecho que será así; porque cuando eres consecuente contigo mismo nadie puede reprocharte nada…y eso, jamás te lo pueden quitar.

Una última cosa, me gustaría que siguieras el consejo de Neruda, busques tu felicidad y sientas que sin ti este mundo no sería igual. Es un buen consejo. Y lo mejor: no es mío, por lo que puedes permitirte el lujo de seguirlo; seguro que no te equivocas. Así que ya sabes: la fuerza la tienes tú, no lo dudes, y en tus manos el poder de cambiar las cosas.

Un beso.

PD: Ya sabes que todo cuanto escribo lo marido con una receta y música. Esta carta, por ser tú, la he acompañado con dos temas que te encantan y los buñuelos que tanto te gustan; esos que solemos hacer con la fruta que pillamos por casa. Te los he preparado con manzana, pera y plátano, para que elijas el bocado que más te apetezca en cada momento. Precisamente por eso, porque elijes su sabor, como tu futuro, y estamos en año electoral, tu primer año electoral, los he llamado Buñuelos Electorales; los de siempre, pero rebautizados. Por cierto, que con los buñuelos de fruta no pasa como con los ‘buñuelos de urna’, aquí da igual el que escojas porque ninguno te va a decepcionar, antes al contrario, todos sin excepción son igual de buenos.

Otro beso y a chuparse los dedos.

NECESITARÁS (para 4 personas)

  • 2 manzanas.
  • 2 peras.
  • 1 plátano.
  • 200 ml de leche.
  • 150 g de harina.
  • 1 cucharadita de levadura en polvo.
  • 2 huevos.
  • ½ cucharadita de sal.
  • Canela.
  • Azúcar para rebozar los buñuelos.
  • 2 cucharadas de mistela.
  • Aceite de oliva virgen extra para freír.


ELABORACIÓN

  1. Para elaborar la masa juntamos en un bol los huevos con la harina tamizada, la levadura, la sal y las dos cucharadas de mistela. Re movemos y vamos añadiendo la leche poco a poco hasta obtener una pasta homogénea y sin grumos. Dejamos reposar ½ h.
  2. Pelamos las peras, les quitamos el corazón y las cortamos en discos de 1 cm aproximadamente, procediendo del mismo modo con las manzanas. Quitamos la piel del plátano y lo cortamos en bastoncitos.
  3. Rebozamos los trozos de fruta en abundante aceite caliente. Cuando se doren, los pasamos por papel absorbente para eliminar el exceso de grasa.
  4. Previamente, mezcla la canela con 3 o 4 cucharadas de azúcar y pasa los buñuelos por ella estando aún calientes.
  5. Emplatado: Servir recién hechos, aún tibios, en bandeja.

Facilísimo, económico y para no parar de comer hasta no dejar ni uno. 

NOTA

Si la manzana tiene un punto ácido, mejor que mejor. La mistela (cualquier licor dulce) es opcional, pero hace la pasta del rebozado un puntito más crujiente. Puedes probar con otras frutas, el higo, por ejemplo le va de maravilla, pero estas tres son un éxito asegurado. Mojados en chocolate negro caliente son sublimes.

MÚSICA PARA ACOMPAÑAR

Para la elaboración: Sunshine, Arcana Has Soul.
Para la degustación: Cage, Metropol.

VINO RECOMENDADO

Mistela-Moscatel Sol del Mediterráneo, DO Valencia.

DÓNDE COMER

¿Dónde si no? En mesita auxiliar, sentados en el sofá frente al televisor viendo cómo van los resultados de las elecciones (o lo que nos venga en gana en ese momento, a fin de cuentas te has de enterar igual), y rodeado de amigos ingeniosos con quienes comprobar si los pronósticos se cumplen mientras los buñuelos van ‘cayendo’.

QUÉ HACER PARA COMPENSAR LAS CALORÍAS

Un número adecuado de aspavientos al ritmo de las noticias que van llegando será ejercicio suficiente. Por otra parte, para los más expresivos, llevarse las manos a la cabeza sucesivas veces con rapidez también ayudará a desentumecer e incrementará el gasto calórico.



jueves, 14 de mayo de 2015

Arroz con costra 15M. Razones por las que seguir indignados 4 años después.

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A estas alturas de la película quien no haya sentido indignación con todo lo que nos han hecho desde el poder o no tiene sangre en las venas o no tiene corazón.  Si desde el gobierno llevan meses repitiendo que ya hemos salido de la crisis, que los datos macroeconómicos así lo avalan y que el ciudadano comenzará a sentir la recuperación en poco tiempo (es curioso que siempre se posponga lo bueno a la vida que está por venir, aquí o en el más allá), cabría preguntarse ¿estamos mejor que hace 4 años? ¿Tenemos las mismas oportunidades que antes? ¿Hemos aumentado nuestros derechos? ¿Ha mejorado nuestro nivel de vida siquiera un poquito en los últimos meses? ¿Y el de quiénes nos rodean? ¿El mundo que nos han construido es más justo e igualitario que el de ayer? Lo cierto es que no podemos contestar afirmativamente a una sola de esas preguntas, que son en resumidas cuentas las que nos afectan. Tan sólo hay una verdad incuestionable: el incremento de los beneficios de las grandes corporaciones, que hoy como ayer jamás va a repercutir en el ciudadano. Jamás.

Y es que, más allá de la situación particular de cada uno de nosotros, hay muchas razones por las que seguir indignados; espacios comunes que nos afectan a todos en mayor o menor medida; realidades a los que nadie es inmune cuando todo se ha convertido en una mercancía de la que cuelga el cartel de ‘se vende’: desde el derecho a una vivienda y a un trabajo dignos, hasta una justicia, una sanidad y una educación subastadas al mejor postor.  De tener derechos a desear tenerlos, y en una vuelta atrás sin precedentes vernos avocados de nuevo a su conquista.

 Sin embargo la indignación no es suficiente. La indignación ha supuesto el motor de arranque al compromiso y la acción. Nada hay tan inútil como la queja continua y la inmovilidad, ese conformismo fatalista que arranca todo discurso con un ‘y para qué, si hagas lo que hagas no sirve de nada’. Porque no es cierto. De entrada te hace sentir vivo, partícipe de un cambio y responsable con tu futuro. A fin de cuentas, la indignación es como un medicamento que basa su principio activo en la dosis adecuada por debajo de la cual es inocuo con la enfermedad que la provoca, y por encima, lejos de acabar con ella, te ciega al tiempo que debilita. La dosis justa. El detonante para la acción. Porque la indignación sin acción no sirve de nada.

Nada es igual desde que el movimiento 15M se inició. Ha removido estructuras. Ha sentado en el banquillo a multitud de indeseables. Ha mostrado abiertamente la cara implacable e injusta del poder. Ha sacado a la luz la sumisión política al dinero y su incapacidad de acción más allá de la defensa de los intereses económicos de los grandes lobbies.  Pero sobre todo ha removido conciencias, la de una ciudadanía que ve como una necesidad coger las riendas de su futuro, hacer oír su voz y sentirse representados por quienes les gobiernan. De las acampadas en las plazas a los movimientos sociales y el asociacionismo; de una sociedad civil movilizada a partidos políticos surgidos de ella con una clara vocación social y pública y una concepción de la política que tiene en cuenta la participación ciudadana y se sacude la caspa del bipartidismo.

Hay una costra demasiado profunda, tremendamente antigua de malos hábitos, de comportamientos indecentes y de mala educación que impregna la sociedad y sobre todo la política. Una costra que hemos empezado a rascar y que, como en una excavación arqueológica, debemos ir quitando en sucesivas capas. Queda muchas por quitar, sí, mucho curro por delante; pero ya es una inercia imparable que no muestra más que el empeño firme y decidido del ciudadano por conseguirlo. 

En homenaje al camino por recorrer te sugiero esta receta. Una versión libre y ligeramente indignada del ‘arròs amb costra’ del sur valenciano: Arroz con costra 15M. Una costra, ésta sí, fácil de tragar que no nos viene de serie como aquella, cuya presencia es el protagonista que enriquece el resultado final. La combinación perfecta entre huevo, pimiento y longaniza al servicio del paladar.
Que la disfrutes.   

NECESITARÁS (para 4 personas)

  • 400 g de arroz redondo.
  • 400 g de salchichas frescas.
  • 4 huevos.
  • 1 cabeza de ajos.
  • 1 pimiento verde.
  • 1 pimiento rojo.
  • Aceite.
  • Sal.
  • Pimienta y romero.
  • El doble y ¼ de agua o caldo que de arroz.
  • 3 cucharadas de tomate frito.


ELABORACIÓN

  1. Pela los ajos, quítales el corazón y lamínalos. Lava, quita las semillas y corta en trozos  pequeños los pimientos. En un poco de aceite sofríe todo. Corta las salchichas en trocitos de 1 cm aproximadamente e incorpóralas a la sartén, cuando veas que le falta poco para terminar de sofreír; remueve y deja hasta que éstas se frían y el resto esté bien pochado. Incorporar  ahora el arroz y darle unas vueltas para que se impregne bien en el aceitillo.
  2. Verter el sofrito en una cazuela de barro, incorporar el agua o el caldo bien caliente (puedes utilizar una pastillita de caldo de ave con el agua para ‘enriquecer’ el sabor) rectifica de sal y añade pimienta y romero al gusto. Introducir al horno, precalentado, 25’ a media altura a 200ºC.
  3. Bate los huevos, y cuando veas que el caldo del arroz casi se ha consumido, viértelos sobre el arroz y déjalo hasta que se termine dentro del horno y se tueste la capa superior formando una ‘costra’
  4. Emplatado: Servir al centro en la misma cazuela y adornar con tomate frito. Al compactarse con el huevo, puedes servirlo en ‘porciones’ o removerlo todo previamente.

Sencillísimo, económico y delicioso. Para repetir.

NOTA

Este plato admite cualquier tipo de carne. Con costilla de cerdo, además de las longanizas, está muy bueno, del mismo modo que la morcilla y la butifarra le dan un toque bizarro al arroz nada desdeñable. Si pasas de la costra, casca sobre el arroz con cuidado los huevos (debe quedar menos caldo en el guiso que si están batidos) y deja que se cuajen sobre el mismo; el efecto es muy aparente y también está buenísimo.

MÚSICA PARA ACOMPAÑAR

Para la elaboración: Indignación, el Chojin.
Para la degustación: Verbo, Nach.

VINO RECOMENDADO

Alange, Tempranillo, T 12. DO Ribera del Guadina

DÓNDE COMER

Este es un plato dominguero que requiere ser degustarlo en buena y divertida compañía y bien regado. El auténtico descanso del guerrero que da buena cuenta de la costra en la mesa…o donde haga falta.

QUÉ HACER PARA COMPENSAR LAS CALORÍAS

¿No dicen que la siesta es una actividad reparadora? Qué mejor que una cabezada para dejarte como nuevo, activarte y pasar a la acción con fuerzas renovadas.  





jueves, 30 de abril de 2015

Revuelto de collejas a la 'Espe'

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Me encanta Toya Graham, la madre que saca a tortas a su hijo de las manifestaciones de Baltimore. “Ojalá todos los padres actuaran así”, comentan las autoridades, poniendo en valor el papel terapéutico de una buena colleja a tiempo (sin olvidar también que la señora, con 5  hijos más y una ‘primera muy corta’ parece tener un pronto a prueba de remilgos ante situaciones poco propicias para ellos). Es paradójico que se cuestione tanto este método disuasorio cuando es de sobras probada su eficiencia, y de lo que se trata es de ser expeditivo (no todas las circunstancias permiten la reflexión ni la negociación), educar y proteger, como en este caso.

Sería de desear una Toya Graham por aquí actuando de ‘madre política’ de los políticos; un Benny Hill repartidor de collejas cada vez que alguno de ellos abre la boca sin permiso de la razón o, lo que es peor, cargado de razones para decir barbaridades como las que nos tienen acostumbrados, la última de las cuales, una más, la que nos ha regalado Esperanza Aguirre: prohibir que se duerma en la calle en el centro de Madrid, porque perjudica al turismo. No sólo eso, también manifestarse y pintar grafitis. Todo sea por la pela, por muy madrileña que parezca. Unos comentarios tan fuera de lugar y de tono que incluso ha suscitado críticas enconadas en sus propias filas.

Da igual que la constitución reconozca el derecho a manifestarse y la libertad deambulatoria. Da igual que por ley una persona pueda pasar la noche en un banco (o las noches que haga falta), porque lo importante es que el turista se deje  la pasta en una ciudad impoluta de gritos incómodos o de imágenes de miseria. Qué obsesión la del PP con mantener limpio el centro de Madrid. Qué obsesión la de sus ‘chicas de la limpieza’, Esperanza, Botella y Cifuentes, empeñadas en barrer y meter bajo la alfombra lo que no quieren que se vea. Porque no se trata de acabar con las situaciones de pobreza y desigualdad extremas, con la injusticia laboral, se trata de ocultar a la mirada lo que compromete: lo que no se ve, no existe. Una imagen de miseria que escupe a la cara su parte de responsabilidad a quienes quieren ocultarla en la periferia, en los extrarradios, en los ‘manifestódromos’, allá donde el turismo ni pasea ni lo ve.

Que venga Toya Graham y ponga las cosas en su sitio. Que se arranque por collejas y las lleve de una vez hasta su casa; no es más que una cuestión de educación (la que no muestran) y de protección ciudadana. Pero si no puede ser, que las urnas sean de una vez quien se las dé.

Las collejas, además de unos cachetes, son una planta que crece en los caminos y presagia la primavera. Una verdura humilde, ruda y bizarra que limpia es exquisita y de una finura sorprendente que hoy en día puedes encontrar ya envasadas y preparadas en grandes superficies y verdulerías especializadas, si no siempre, con relativa frecuencia; aunque si te atreves y dispones de tiempo no tienes más que salir a pasear, recolectar y dedicarles un rato en su preparación para cocinarlas. Que nos sirvan pues para ‘collejear’ simbólicamente a quien homenajea a través de esta receta: Revuelto de collejas a la 'Espe', las collejas metafóricas que te pondrán contento. La combinación perfecta entre colleja, ajo y atún que nos trasladará con la imaginación a ese dulce momento en que con decisión y colleja en ristre, al más puro estilo Toya Graham, le decimos “Ale, va, que ya está bien. Venga, ‘pa’ tu casa de una vez”.

Que las disfrutes.   


NECESITARÁS (para 4 personas)

  • 600 g de collejas
  • 12 ajos tiernos
  • 2 latas de atún en escabeche
  • 6 huevos
  • Rodajas de pan ligeramente tostado
  • Agua
  • Sal
  • Aceite

ELABORACIÓN

  1. Extrae las collejas de la bandeja e introdúcelas en una olla con 3 dedos de agua hirviendo. Déjalas cocer 2’ o 3’, sácalas, escurre bien y reserva.
  2. Limpia los ajetes, córtalos y sofríelos en un poco de aceite. Cuando empiecen a dorar añade las collejas, dale unas vueltas durante 1’ e incorpora el atún. Remueve bien y ve cascando los huevos sobre el sofrito. Rectifica de sal y dale unas vueltas hasta conseguir una consistencia jugosa; no debe quedar seco.
  3. Emplatado: servir en una fuente acompañado de trozos de pan de pueblo ligeramente tostados.

Umm, sencillo, económico, buenísimo y muy, muy metafórico.

NOTA

Si no encuentras en la verdulería o no te ves con ganas de salir al campo a recolectarlas y limpiarlas, puedes sustituirlas por espinacas, el sabor no es el mismo y pierde sutilidad, pero la metáfora ‘collejera’ no perderá un ápice su valor, pues nos convertirá en un Popeye dispuesto a repartir collejas allí donde las merezcan.
El atún en escabeche es opcional, pero en este revuelto le va a las mil maravillas.


MÚSICA PARA ACOMPAÑAR

Para la elaboración: Pongamos que hablo de Madrid, Joaquín Sabina
Para la degustación: La bicha, Bebe.

VINO RECOMENDADO

Malón de Echaide rosado 13. DO Navarra

DÓNDE COMER

Si eres zurdo a la derecha del collejeado y viceversa si por el contrario la diestra es tu fuerte.

QUÉ HACER PARA COMPENSAR LAS CALORÍAS

A poco que sea algo rápido el reprendido, correr detrás de él para darle su merecido será suficiente trabajo.



jueves, 23 de abril de 2015

Milhojas al estilo Rato o el 'ex' con un par de cojines

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Por fin la costurera de Gijón a la que Rodrigo Rato pedía una indemnización de 380€ por la pérdida de unos cojines, puede descansar tranquila, porque, tal vez, sean estos lo único que haya aparecido en el registro de la casa del exvicepresidente; al menos es lo que cabe esperar tras la intervención policial. Aunque el secreto sumarial impide saber si se han descubierto datos relevantes y dinero, de lo que no cabe duda es que no se ha encontrado ni pizca de vergüenza en ningún rincón del domicilio.

Porque que un exministro de economía y exvicepresidente económico del gobierno; que todo un exdirector gerente del FMI y miembro de innumerables consejos de administración, se acogiera a una amnistía fiscal junto a otros 704 ladrones; que además esté imputado por el caso de ‘las tarjetas Black’, la fusión y salida a bolsa de Bankia, por blanqueo de dinero y alzamiento de bienes, y que pese a todo tuviera los santos ‘cojines’ de pedir una indemnización a la sufrida costurera, demuestra que tiene no sólo ‘un par’, sino que además se pasa por ellos lo que la ciudadanía piense de él…al menos antes de que los suyos le dejaran caer en una maniobra electoralista que demuestra que ni el uno ni los otros se casan con nadie, así se trate de dinero o de votos. En definitiva, una prueba más de que estamos gobernados por corsarios que para sí los quisiera “el pirata malo de pata de palo y parche en el ojo” en su tripulación.

Y es que con esa media sonrisa con que toca campanillas o cojines, con ese aspecto bizarro y canalla, trasnochado y casposo de anfitrión de fiestas cutres y putas caras, nadie puede imaginar que 380€ signifiquen tanto para él, habida cuenta que se calcula en unos  27 millones de € el dinero que tiene sólo en Suiza. Lo cierto es que no es por dinero. Es por una cuestión de valores y educación (curioso que vayamos llorando por los rincones los resultados de los informes PISA y no nos planteemos qué hemos hecho mal para nombrar Doctor Honoris Causa a personajes como Rato, Mario Conde o Díaz Ferrán entre otros muchos) Los tipos como  él, esos que han tenido nuestro destino en sus manos, actúan así para poner las cosas en su sitio: yo estoy aquí y tú ahí. Yo pertenezco al Olimpo, tú eres un mero mortal sometido al albedrío de los dioses. Lo de Rato no es la caída en desgracia de un villano; es, al menos en apariencia, los últimos estertores de una forma de ver la vida y un estilo de entender la política que gracias a la acción judicial da los últimos coletazos. Es el fin de una era: la de Aznar y ‘uno de los nuestros’.

Hay un algo especial cuando ves caer un personaje así. Una sensación de descanso más que de triunfo. El simbolismo de la mano de ese policía empujando su cabeza dentro del coche es más que evidente: es su mano transmutada en la del ciudadano que, en un acto de despedida, le dice: Adiós, Rodrigo. Tus días de vino y rosa han llegado a su fin.

Esta receta lo celebra. Y lo hace como no podía ser de otro modo con un postre, el colofón de una velada que bien puede simbolizar el de una vida deshonesta: Milhojas al estilo Rato. Mil hojas, como el entramado de sociedades, cuentas, cargos, caras y vidas que ha vivido sin ningún tipo de remordimiento. Sencillísimo y tan rápido de elaborar como a él le ha resultado mover empresas y millones: tan sólo necesitarás obleas, crema de chocolate…y un rato. Un postre que te retirará definitivamente, si no de trabajar, sí de las galletas de barquillo industriales, y del que no dejarán ni las migas en cuanto lo pongas en la mesa.

Que lo disfrutes.

NECESITARÁS (para 4 personas)

  • 1 bote de crema de cacao
  • 1 paquete de obleas grandes


ELABORACIÓN

  1. Siéntate cómodamente, y con una cuchara ve extendiendo crema de cacao por las obleas superponiendo capas hasta adquirir el grosor deseado o se acabe el bote.
  2. Déjalo reposar en la nevera al menos 1h para que la milhojas adquiera consistencia.

Umm, Sencillísimo, muy económico y espectacular. A disfrutar.

NOTA

Las obleas se compran sin problema en grandes superficies. Te recomiendo que la crema de cacao con avellanas sea la ‘chocolateada’ y no la blanca, porque ésta endulza la milhojas en exceso. Puedes también cubrirla con nata o chocolate, pero tan solo como una galleta gigante de barquillo está deliciosa y te hará adicto a este ‘huesitos’ gigante.

MÚSICA PARA ACOMPAÑAR

Para la elaboración: Tengo un trato, la Mala Rodríguez

VINO RECOMENDADO

Freixenet semi seco. DO Cava

DÓNDE COMER

En el patio del colegio, compartida con el resto de compañeros, donde se convertirá en el ‘huesitos’ de tu vida y tú en el protagonista absoluto. O en mesita auxiliar, sentados en el sofá frente al televisor a media tarde, compartiendo con los amigos las últimas novedades del ‘caso Rato’.

QUÉ HACER PARA COMPENSAR LAS CALORÍAS

En el patio, correr mucho, huyendo de la insistencia glotona de los compañeros por tu milhojas; y en el sofá, gesticulando cuanto puedas mientras haces aspavientos de sorpresa  con cada nueva noticia sobre Rato.





Presentación del libro en Onda Cero


domingo, 19 de abril de 2015

Huevos 'Mr. Hyde', Mariano y los seres humanos normales

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“Detrás de los demagogos y populistas de todo signo hay millones de personas que no lo son, que quieren las cosas de los seres humanos normales”
Mariano Rajoy
(Convención del PP de 11/4/15)

¿Qué es ser normal? ¿Cómo se define una persona normal? ¿Qué la distingue del que no lo es? Y si la distingue ¿en qué medida es normal? El tortuoso camino de la normalidad pasa por la aceptación de un patrón que indique lo que es normal y lo que deja de serlo; un patrón que no exalte la diferencia como un valor, sino que la excluya. Si fuésemos un número del 1 al 100 en una serie estadística,  seriamos ‘normales’ si por nacimiento matemático estuviéramos ubicados entre 33 y 66.Y en esa larga calle de 100 números, todos aquellos que viviesen fuera de esa horquilla habrían dejado de ser estadísticamente 'normales’, y aquellos otros ubicados en sus límites lo harían perdidos en la incertidumbre de si ser 33 o 66 sería políticamente correcto o el ala crítica de lo que se considera normal.

viernes, 3 de abril de 2015

Booktrailer de Cocina para Indignados: La actualidad y sus protagonistas servidos al centro de la mesa



¿A qué saben unos ‘Urdangarines al infierno’? ¿Y unas ‘Cañaíllas desahuciadas’? ¿Estará tan bueno como parece el ‘Atunsiasmado con su cuerpo’? Éstas y otras muchas recetas puedes encontrarlas en Cocina para Indignados.

Primero como blog y ahora también como libro, Cocina para Indignados ha ofrecido desde sus inicios el maridaje de la actualidad con vino, música y recetas sencillas, económicas y resultonas, aderezado todo ello con ironía y ciertas dosis de indignación. Surgió como reacción a una crisis que lleva tanto tiempo pegada a nosotros, que se ha convertido en esa pareja cansina e insufrible que nos coge de la mano sin desearlo y nos acompaña a todas partes por más empeño que pongamos en darle esquinazo.

Y es que al final y sin darnos cuenta, por culpa de ella hemos sentado a nuestra mesa a tantos desconocidos e indeseables y a tal cantidad de instituciones, que ha llegado el día en que sabemos más de política y economía que de nuestros  mismos. Hemos colocado una silla y permitido que se sienten y acoden junto a nosotros personajes siniestros e instituciones de dudosa honradez. Comen a nuestro lado la Troika, el BCE, la CE, el FMI, las preferentes y Bankia. Y nos miran a los ojos como si nada y hasta  sonríen en nuestra cara Mérkeles, Pútines y Obamas de todo pelaje y condición; y Rajoys, también, cómo no, y Bárcenas y Aznares, y Montoros y de Guindos y hasta Rato a ratos… y la madre que los parió a todos.

Y a su autor se le ocurrió un día que si escribía sobre ello tal vez podría entender lo que nos estaban haciendo. Y ante la angustia que sentía por tenerlos a su lado a toda hora, decidió echarlos de su mesa, preparar con ellos un plato y compartirlo con los demás. Y es que las metáforas antropófagas es lo que tienen: ayudan no sabes cuánto a sobrellevar con dignidad esta puta crisis.

Cocina para Indignados sale a la venta el 13 de abril.

jueves, 2 de abril de 2015

Carpaccio de 'Atúnsiasmado' o el día que los guapos tomaron el poder



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Es un hecho: en política la belleza es un valor en alza. Los guapos han asaltado el poder. Han extendido su influjo más allá de la barra del bar, de la discoteca o la cola del supermercado, anexionando otro territorio donde ejercer su reinado. Armados de juventud y un atractivo indiscutible, con el cuello de la camisa abierta y sin corbata, pantalones de talle bajo y mochila al hombro, han dejado claro que ni la barriga ni la calvicie son ya un valor añadido a la credibilidad. Los años del señor serio, poco agraciado y estilo descuidado han llegado a su fin.

jueves, 19 de marzo de 2015

Bocata 'Faller' o Valencia en los tiempos de las 'colas del hambre'

 
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Al ‘caloret’ de las fallas y desde el instante en que la alcaldesa abre la veda que convierte Valencia en un enorme botellón, todo se dispara: desde las cifras de visitantes hasta el  consumo y los precios, pasando por los castillos y las mascletás. Pero si hay algo que de verdad caracteriza a las fallas, como a tantas otras fiestas de ‘diversión masiva’, son las colas: cola para esperar mesa en el restaurante, para pedir una cerveza, en el puesto de los churros, en el metro, en el autobús, para visitar los monumentos, en la verbena, en los urinarios móviles…En definitiva, cola para hacer cola.

jueves, 12 de marzo de 2015

Ensalada de 'brotes Wert' o la mala educación



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“La educación es el arma más poderosa que puedes usar para cambiar el mundo”
Nelson Mandela

Antes de que la crisis llamara a patadas a nuestra puerta los brotes verdes pasaban la vida plácidamente en los estantes de los supermercados y entraban en casa envasados al vacío,  en especial los días previos a las celebraciones, pero, sobre todo, los de después, cuando el abuso y el arrepentimiento en las mismas han hecho de su consumo el alimento principal del que se sabe culpable. Siempre ha sido así, desde que existen supermercados y el placer de la gula se paga con la penitencia de la ensalada.

domingo, 1 de marzo de 2015

'Chupachups' de morcilla o el efecto de Recencia, el debate sobre el estado de la nación y la falta de decencia política


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Una de las cosas que enseño a mis alumnos para que mejoren sus resultados en los exámenes es el modo en que deben contestar las cuestiones para sacar el máximo provecho a lo aprendido. Les explico que cuando tengan que desarrollar una pregunta siempre han de escribir al principio y al final lo que mejor saben porque esa estrategia condicionará positivamente el resultado. No es que el profesor sólo ponga su atención ahí, es que este comportamiento, común a todo ser humano, responde a un proceso inconsciente por el cual en una cadena de pensamientos recordamos mejor los del principio y los del final y establecemos una asociación entre ellos que condicionan, para bien o para mal, nuestra interpretación última de la realidad, quedando el resto del mensaje difuminado en una especie de agujero negro difícil de recordar. Se conoce como principio o efecto de Primacía y de Recencia.