lunes, 25 de mayo de 2015

Sopas 'toc, toc'. Del 'tic, tac', al 'toc, toc' o cuando el azul comienza a desteñir



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La cosa está clara: el famoso ‘tic, tac, tic, tac’ se ha convertido en ‘toc, toc, toc, toc’, los toques que el ciudadano ha dado en las puertas de ayuntamientos y gobiernos autonómicos para abrirlas de par en par. No ha hecho falta tirarlas abajo; tampoco la presencia de antidisturbios y bomberos para ejecutar el desahucio que está al caer; mucha voluntad y unas sencillas hojas de papel han sido suficientes para invitar al cambio de domicilio.

El azul que teñía los gobiernos del país se diluye y comienza a desteñir. Tan sólo se mantiene inalterable en el logo de Decatlón, porque en política no ha resistido ni el paso del tiempo ni su propia arrogancia, y las gaviotas, que hasta hace unas horas volaban en business han pasado a volar en picado, a pesar del número de votos cosechado. Habrá que ver si hay cajas suficientes para tanto traslado.

Hoy es día de resaca electoral, en los despachos, en la Bolsa y en la ciudadana. Resaca de chinchón, gin tónic o Priorato, que tanto da. Resaca de celebración.  Los Madriles han tomado el mundo por Carmena y recobran la esperanza, la auténtica. Los valencianos han confiado en ‘despeRita’, y lo que se da sí se quita. Y en Barcelona las Adas toman el poder y por fin un cuento tiene final feliz.
‘Toc, toc, toc toc’ ¿Se puede llamar más fuerte? Bienvenido el cambio. Que así sea.

Creo que para seguir con la fiesta o pasar el mal trago trago, nada mejor que unas sopas de ajo: Sopas 'toc, toc', las sopas del cambio. Una versión renovada de un plato de los de siempre, sencillo, nutritivo y delicioso. Un plato, que además de estar buenísimo y ser remedio natural anti-resaca, encierra en sus ingredientes el secreto metafórico de su significado: Ajo y Agua.

Que lo disfrutes y a por todas.

NECESITARÁS (para 4 personas)

  • 1 l de agua.
  • 4 cucharadas de aceite.
  • 4 o 5 diente de ajo.
  • 6 rebanadas de pan del día anterior.
  • 1 cucharadita de pimentón dulce DO de la Vera.
  • 30 g aproximadamente de chorizo dulce.
  • 100 g de jamón serrano.
  • 4 huevos.
  • Sal.


ELABORACIÓN

  1. Calentamos en una cazuela el aceite y añadimos los ajos cortados. Cuando están dorados añadimos el chorizo y el pan en trocitos, damos unas vueltas y añadimos el pimentón (retira la cazuela del fuego para que no se queme y remuévelo todo bien para que los ingredientes se impregnen con su sabor). Volver a colocar al fuego, añadir el agua caliente, sal al gusto y dejar cocer unos 10’-12’. Pasamos por la batidora y reservamos.
  2. Cortar el jamón en trocitos pequeños y sofreír en unas gotas de aceite para que queden crujientes.
  3. Cogemos una taza y ponemos papel transparente por dentro, dejando el suficiente para poder anudar o hacer un paquetito posteriormente. Echamos una gotilla de aceite e impregnamos el interior, cascamos el huevo, añadimos sal y cerramos con cuidado de que quede perfectamente anudado y no se salga e introducimos en una cazuela de agua hirviendo durante 4’. Pasado ese tiempo sacar del agua con una cuchara o espumadera e introducir en agua fría un momento para parar la cocción. Retirar del paquete y reservar.
  4. Emplatado: en plato hondo poner unas cucharadas de sopas de ajo y sobre la misma el huevo poché y unas virutas crujientes de jamón.

Umm, espectaculares, muy económicas y deliciosas.
 
NOTA

Al huevo puedes añadirle pimienta o la aromática que más te guste al hacerlos. El choricillo de las sopas es opcional, pero le da un plus de sabor que le viene que ni pintado.

MÚSICA PARA ACOMPAÑAR

Para la elaboración: Cien gaviotas, Duncan Dhu
Para la degustación: Se acabó, María Jiménez

VINO RECOMENDADO

Señorío de los Llanos, crianza 11. DO Valdepeñas

DÓNDE COMER

Son unas sopas ideales para el ‘día después’, para comer preferentemente en ropa cómoda o en chándal, relajado y rodeado de amigos con los que seguir comentando las noticias más destacadas de la resaca electoral.

QUÉ HACER PARA COMPENSAR LAS CALORÍAS

Date una vuelta y te despejas, y no seas tan gandul. Tampoco muy larga, son sopas, pero levántate y anda, que tú también…






miércoles, 20 de mayo de 2015

Buñuelos 'Electorales'. Carta a mi hija que vota por primera vez


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 Estas letras son para ti, María. Como digna hija que eres de tu padre sé que harás bueno el tópico de no hacer caso a nada que te aconseje. Del mismo modo, y por no ser menos, tú también sabes que como digno padre de una hija a la que quiero con locura, es algo que no me importa lo  más mínimo, pues el hecho de que  no te interese lo que te cuente nunca me ha condicionado para no hacerlo.
A pesar de ello, y aun reconociendo que con esa estrategia tuya de huir de todo consejo paterno te has trazado un camino al que no se le puede poner ni un pero (circunstancia que confirma una contradicción irrefutable: que todos los consejos son buenos siempre que no se sigan y que, a pesar de ello, no hay que dejar de darlos para que no se olviden), creo que por una vez no estaría de más que me escuchases.

Votar por primera vez es como dar tu primer beso: no se olvida jamás. Uno no olvida el sabor de aquellos labios ni aquel rostro que te miraba tan de cerca, como tampoco olvida a quién votó por primera vez y la sensación de haber hecho algo trascendente, de sentirte mayor por fin. No se me ocurrirá decirte que el subidón posterior al primer beso sea idéntico al de tu primer voto, pero te aseguro que cuando lo deposites en la urna tendrás esa sensación especial que, como aquel, no se te olvidará jamás.

No te voy a decir que tu voto es importante porque es un derecho y un deber como ciudadano y bla, bla, bla; lo sabes de sobra y no te cansaré con ese discurso. Tampoco te voy a pedir que reflexiones a quién se lo vas a dar, sé que lo harás; y no porque tengas 18, sino porque has demostrado madurez suficiente para hacerlo. Ni que leas y escuches lo que los partidos te proponen, porque siendo como eres una persona curiosa no puede ser de otra manera y tienes muy claro que ésta, lejos de matar al gato, le enseña el camino por dónde ha ir. No te voy a descubrir que las calles que ahora arreglan y las pequeñas concesiones que se hacen desde el gobierno, no son más que viejos trucos de tahúr, pues saben que lo último siempre es lo primero que en la memoria queda; y ahora, ya lo sabes tú. Tampoco te diré que desconfíes de la sonrisa de cartón piedra que enseñan los políticos cuando se pasean; no hace falta; ya aprendiste hace tiempo que esa pose es oficio que sólo busca el propio beneficio. O de su palabra, porque aunque quieran no podrán cumplir con ella, que en política lo prometido jamás ha sido deuda. Tampoco te pediré que receles de sus promesas, pero que sepas que éstas se dan con premeditación y alevosía si en ello les va la elección, y suelen caducar la jornada de reflexión.

Tan sólo te pediré que seas fiel a ti misma, a cómo piensas y sobre todo a lo que sientes. Haz caso a tu corazón, que tiene razones que la razón sí entiende. Y no te traiciones. Sé tú y actúa en consecuencia, te digan lo que te digan, los de la risa cartón piedra o quienes intentan influir en contra de tus principios. Vota para botar a quien no se merezca tu voto. Vota para cambiar el mundo, empezando por el más cercano a ti. Vota, porque si no votas no tienes derecho a quejarte. Vota para mojarte. Y sobre todo vota  pensando en el futuro que te gustaría para los demás y para tus hijos, para contribuir a conseguirlo, porque cada gesto, cada decisión, cada uno de tus actos te llevan hacia él o a lo contrario. Así que piensa a quién le das tu voto, porque como tu primer beso pasará a formar parte de ti para siempre.

Y no tengas miedo si te decepcionan, al contrario, da por hecho que será así; porque cuando eres consecuente contigo mismo nadie puede reprocharte nada…y eso, jamás te lo pueden quitar.

Una última cosa, me gustaría que siguieras el consejo de Neruda, busques tu felicidad y sientas que sin ti este mundo no sería igual. Es un buen consejo. Y lo mejor: no es mío, por lo que puedes permitirte el lujo de seguirlo; seguro que no te equivocas. Así que ya sabes: la fuerza la tienes tú, no lo dudes, y en tus manos el poder de cambiar las cosas.

Un beso.

PD: Ya sabes que todo cuanto escribo lo marido con una receta y música. Esta carta, por ser tú, la he acompañado con dos temas que te encantan y los buñuelos que tanto te gustan; esos que solemos hacer con la fruta que pillamos por casa. Te los he preparado con manzana, pera y plátano, para que elijas el bocado que más te apetezca en cada momento. Precisamente por eso, porque elijes su sabor, como tu futuro, y estamos en año electoral, tu primer año electoral, los he llamado Buñuelos Electorales; los de siempre, pero rebautizados. Por cierto, que con los buñuelos de fruta no pasa como con los ‘buñuelos de urna’, aquí da igual el que escojas porque ninguno te va a decepcionar, antes al contrario, todos sin excepción son igual de buenos.

Otro beso y a chuparse los dedos.

NECESITARÁS (para 4 personas)

  • 2 manzanas.
  • 2 peras.
  • 1 plátano.
  • 200 ml de leche.
  • 150 g de harina.
  • 1 cucharadita de levadura en polvo.
  • 2 huevos.
  • ½ cucharadita de sal.
  • Canela.
  • Azúcar para rebozar los buñuelos.
  • 2 cucharadas de mistela.
  • Aceite de oliva virgen extra para freír.


ELABORACIÓN

  1. Para elaborar la masa juntamos en un bol los huevos con la harina tamizada, la levadura, la sal y las dos cucharadas de mistela. Re movemos y vamos añadiendo la leche poco a poco hasta obtener una pasta homogénea y sin grumos. Dejamos reposar ½ h.
  2. Pelamos las peras, les quitamos el corazón y las cortamos en discos de 1 cm aproximadamente, procediendo del mismo modo con las manzanas. Quitamos la piel del plátano y lo cortamos en bastoncitos.
  3. Rebozamos los trozos de fruta en abundante aceite caliente. Cuando se doren, los pasamos por papel absorbente para eliminar el exceso de grasa.
  4. Previamente, mezcla la canela con 3 o 4 cucharadas de azúcar y pasa los buñuelos por ella estando aún calientes.
  5. Emplatado: Servir recién hechos, aún tibios, en bandeja.

Facilísimo, económico y para no parar de comer hasta no dejar ni uno. 

NOTA

Si la manzana tiene un punto ácido, mejor que mejor. La mistela (cualquier licor dulce) es opcional, pero hace la pasta del rebozado un puntito más crujiente. Puedes probar con otras frutas, el higo, por ejemplo le va de maravilla, pero estas tres son un éxito asegurado. Mojados en chocolate negro caliente son sublimes.

MÚSICA PARA ACOMPAÑAR

Para la elaboración: Sunshine, Arcana Has Soul.
Para la degustación: Cage, Metropol.

VINO RECOMENDADO

Mistela-Moscatel Sol del Mediterráneo, DO Valencia.

DÓNDE COMER

¿Dónde si no? En mesita auxiliar, sentados en el sofá frente al televisor viendo cómo van los resultados de las elecciones (o lo que nos venga en gana en ese momento, a fin de cuentas te has de enterar igual), y rodeado de amigos ingeniosos con quienes comprobar si los pronósticos se cumplen mientras los buñuelos van ‘cayendo’.

QUÉ HACER PARA COMPENSAR LAS CALORÍAS

Un número adecuado de aspavientos al ritmo de las noticias que van llegando será ejercicio suficiente. Por otra parte, para los más expresivos, llevarse las manos a la cabeza sucesivas veces con rapidez también ayudará a desentumecer e incrementará el gasto calórico.



jueves, 14 de mayo de 2015

Arroz con costra 15M. Razones por las que seguir indignados 4 años después.

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A estas alturas de la película quien no haya sentido indignación con todo lo que nos han hecho desde el poder o no tiene sangre en las venas o no tiene corazón.  Si desde el gobierno llevan meses repitiendo que ya hemos salido de la crisis, que los datos macroeconómicos así lo avalan y que el ciudadano comenzará a sentir la recuperación en poco tiempo (es curioso que siempre se posponga lo bueno a la vida que está por venir, aquí o en el más allá), cabría preguntarse ¿estamos mejor que hace 4 años? ¿Tenemos las mismas oportunidades que antes? ¿Hemos aumentado nuestros derechos? ¿Ha mejorado nuestro nivel de vida siquiera un poquito en los últimos meses? ¿Y el de quiénes nos rodean? ¿El mundo que nos han construido es más justo e igualitario que el de ayer? Lo cierto es que no podemos contestar afirmativamente a una sola de esas preguntas, que son en resumidas cuentas las que nos afectan. Tan sólo hay una verdad incuestionable: el incremento de los beneficios de las grandes corporaciones, que hoy como ayer jamás va a repercutir en el ciudadano. Jamás.

Y es que, más allá de la situación particular de cada uno de nosotros, hay muchas razones por las que seguir indignados; espacios comunes que nos afectan a todos en mayor o menor medida; realidades a los que nadie es inmune cuando todo se ha convertido en una mercancía de la que cuelga el cartel de ‘se vende’: desde el derecho a una vivienda y a un trabajo dignos, hasta una justicia, una sanidad y una educación subastadas al mejor postor.  De tener derechos a desear tenerlos, y en una vuelta atrás sin precedentes vernos avocados de nuevo a su conquista.

 Sin embargo la indignación no es suficiente. La indignación ha supuesto el motor de arranque al compromiso y la acción. Nada hay tan inútil como la queja continua y la inmovilidad, ese conformismo fatalista que arranca todo discurso con un ‘y para qué, si hagas lo que hagas no sirve de nada’. Porque no es cierto. De entrada te hace sentir vivo, partícipe de un cambio y responsable con tu futuro. A fin de cuentas, la indignación es como un medicamento que basa su principio activo en la dosis adecuada por debajo de la cual es inocuo con la enfermedad que la provoca, y por encima, lejos de acabar con ella, te ciega al tiempo que debilita. La dosis justa. El detonante para la acción. Porque la indignación sin acción no sirve de nada.

Nada es igual desde que el movimiento 15M se inició. Ha removido estructuras. Ha sentado en el banquillo a multitud de indeseables. Ha mostrado abiertamente la cara implacable e injusta del poder. Ha sacado a la luz la sumisión política al dinero y su incapacidad de acción más allá de la defensa de los intereses económicos de los grandes lobbies.  Pero sobre todo ha removido conciencias, la de una ciudadanía que ve como una necesidad coger las riendas de su futuro, hacer oír su voz y sentirse representados por quienes les gobiernan. De las acampadas en las plazas a los movimientos sociales y el asociacionismo; de una sociedad civil movilizada a partidos políticos surgidos de ella con una clara vocación social y pública y una concepción de la política que tiene en cuenta la participación ciudadana y se sacude la caspa del bipartidismo.

Hay una costra demasiado profunda, tremendamente antigua de malos hábitos, de comportamientos indecentes y de mala educación que impregna la sociedad y sobre todo la política. Una costra que hemos empezado a rascar y que, como en una excavación arqueológica, debemos ir quitando en sucesivas capas. Queda muchas por quitar, sí, mucho curro por delante; pero ya es una inercia imparable que no muestra más que el empeño firme y decidido del ciudadano por conseguirlo. 

En homenaje al camino por recorrer te sugiero esta receta. Una versión libre y ligeramente indignada del ‘arròs amb costra’ del sur valenciano: Arroz con costra 15M. Una costra, ésta sí, fácil de tragar que no nos viene de serie como aquella, cuya presencia es el protagonista que enriquece el resultado final. La combinación perfecta entre huevo, pimiento y longaniza al servicio del paladar.
Que la disfrutes.   

NECESITARÁS (para 4 personas)

  • 400 g de arroz redondo.
  • 400 g de salchichas frescas.
  • 4 huevos.
  • 1 cabeza de ajos.
  • 1 pimiento verde.
  • 1 pimiento rojo.
  • Aceite.
  • Sal.
  • Pimienta y romero.
  • El doble y ¼ de agua o caldo que de arroz.
  • 3 cucharadas de tomate frito.


ELABORACIÓN

  1. Pela los ajos, quítales el corazón y lamínalos. Lava, quita las semillas y corta en trozos  pequeños los pimientos. En un poco de aceite sofríe todo. Corta las salchichas en trocitos de 1 cm aproximadamente e incorpóralas a la sartén, cuando veas que le falta poco para terminar de sofreír; remueve y deja hasta que éstas se frían y el resto esté bien pochado. Incorporar  ahora el arroz y darle unas vueltas para que se impregne bien en el aceitillo.
  2. Verter el sofrito en una cazuela de barro, incorporar el agua o el caldo bien caliente (puedes utilizar una pastillita de caldo de ave con el agua para ‘enriquecer’ el sabor) rectifica de sal y añade pimienta y romero al gusto. Introducir al horno, precalentado, 25’ a media altura a 200ºC.
  3. Bate los huevos, y cuando veas que el caldo del arroz casi se ha consumido, viértelos sobre el arroz y déjalo hasta que se termine dentro del horno y se tueste la capa superior formando una ‘costra’
  4. Emplatado: Servir al centro en la misma cazuela y adornar con tomate frito. Al compactarse con el huevo, puedes servirlo en ‘porciones’ o removerlo todo previamente.

Sencillísimo, económico y delicioso. Para repetir.

NOTA

Este plato admite cualquier tipo de carne. Con costilla de cerdo, además de las longanizas, está muy bueno, del mismo modo que la morcilla y la butifarra le dan un toque bizarro al arroz nada desdeñable. Si pasas de la costra, casca sobre el arroz con cuidado los huevos (debe quedar menos caldo en el guiso que si están batidos) y deja que se cuajen sobre el mismo; el efecto es muy aparente y también está buenísimo.

MÚSICA PARA ACOMPAÑAR

Para la elaboración: Indignación, el Chojin.
Para la degustación: Verbo, Nach.

VINO RECOMENDADO

Alange, Tempranillo, T 12. DO Ribera del Guadina

DÓNDE COMER

Este es un plato dominguero que requiere ser degustarlo en buena y divertida compañía y bien regado. El auténtico descanso del guerrero que da buena cuenta de la costra en la mesa…o donde haga falta.

QUÉ HACER PARA COMPENSAR LAS CALORÍAS

¿No dicen que la siesta es una actividad reparadora? Qué mejor que una cabezada para dejarte como nuevo, activarte y pasar a la acción con fuerzas renovadas.