jueves, 30 de abril de 2015

Revuelto de collejas a la 'Espe'

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Me encanta Toya Graham, la madre que saca a tortas a su hijo de las manifestaciones de Baltimore. “Ojalá todos los padres actuaran así”, comentan las autoridades, poniendo en valor el papel terapéutico de una buena colleja a tiempo (sin olvidar también que la señora, con 5  hijos más y una ‘primera muy corta’ parece tener un pronto a prueba de remilgos ante situaciones poco propicias para ellos). Es paradójico que se cuestione tanto este método disuasorio cuando es de sobras probada su eficiencia, y de lo que se trata es de ser expeditivo (no todas las circunstancias permiten la reflexión ni la negociación), educar y proteger, como en este caso.

Sería de desear una Toya Graham por aquí actuando de ‘madre política’ de los políticos; un Benny Hill repartidor de collejas cada vez que alguno de ellos abre la boca sin permiso de la razón o, lo que es peor, cargado de razones para decir barbaridades como las que nos tienen acostumbrados, la última de las cuales, una más, la que nos ha regalado Esperanza Aguirre: prohibir que se duerma en la calle en el centro de Madrid, porque perjudica al turismo. No sólo eso, también manifestarse y pintar grafitis. Todo sea por la pela, por muy madrileña que parezca. Unos comentarios tan fuera de lugar y de tono que incluso ha suscitado críticas enconadas en sus propias filas.

Da igual que la constitución reconozca el derecho a manifestarse y la libertad deambulatoria. Da igual que por ley una persona pueda pasar la noche en un banco (o las noches que haga falta), porque lo importante es que el turista se deje  la pasta en una ciudad impoluta de gritos incómodos o de imágenes de miseria. Qué obsesión la del PP con mantener limpio el centro de Madrid. Qué obsesión la de sus ‘chicas de la limpieza’, Esperanza, Botella y Cifuentes, empeñadas en barrer y meter bajo la alfombra lo que no quieren que se vea. Porque no se trata de acabar con las situaciones de pobreza y desigualdad extremas, con la injusticia laboral, se trata de ocultar a la mirada lo que compromete: lo que no se ve, no existe. Una imagen de miseria que escupe a la cara su parte de responsabilidad a quienes quieren ocultarla en la periferia, en los extrarradios, en los ‘manifestódromos’, allá donde el turismo ni pasea ni lo ve.

Que venga Toya Graham y ponga las cosas en su sitio. Que se arranque por collejas y las lleve de una vez hasta su casa; no es más que una cuestión de educación (la que no muestran) y de protección ciudadana. Pero si no puede ser, que las urnas sean de una vez quien se las dé.

Las collejas, además de unos cachetes, son una planta que crece en los caminos y presagia la primavera. Una verdura humilde, ruda y bizarra que limpia es exquisita y de una finura sorprendente que hoy en día puedes encontrar ya envasadas y preparadas en grandes superficies y verdulerías especializadas, si no siempre, con relativa frecuencia; aunque si te atreves y dispones de tiempo no tienes más que salir a pasear, recolectar y dedicarles un rato en su preparación para cocinarlas. Que nos sirvan pues para ‘collejear’ simbólicamente a quien homenajea a través de esta receta: Revuelto de collejas a la 'Espe', las collejas metafóricas que te pondrán contento. La combinación perfecta entre colleja, ajo y atún que nos trasladará con la imaginación a ese dulce momento en que con decisión y colleja en ristre, al más puro estilo Toya Graham, le decimos “Ale, va, que ya está bien. Venga, ‘pa’ tu casa de una vez”.

Que las disfrutes.   


NECESITARÁS (para 4 personas)

  • 600 g de collejas
  • 12 ajos tiernos
  • 2 latas de atún en escabeche
  • 6 huevos
  • Rodajas de pan ligeramente tostado
  • Agua
  • Sal
  • Aceite

ELABORACIÓN

  1. Extrae las collejas de la bandeja e introdúcelas en una olla con 3 dedos de agua hirviendo. Déjalas cocer 2’ o 3’, sácalas, escurre bien y reserva.
  2. Limpia los ajetes, córtalos y sofríelos en un poco de aceite. Cuando empiecen a dorar añade las collejas, dale unas vueltas durante 1’ e incorpora el atún. Remueve bien y ve cascando los huevos sobre el sofrito. Rectifica de sal y dale unas vueltas hasta conseguir una consistencia jugosa; no debe quedar seco.
  3. Emplatado: servir en una fuente acompañado de trozos de pan de pueblo ligeramente tostados.

Umm, sencillo, económico, buenísimo y muy, muy metafórico.

NOTA

Si no encuentras en la verdulería o no te ves con ganas de salir al campo a recolectarlas y limpiarlas, puedes sustituirlas por espinacas, el sabor no es el mismo y pierde sutilidad, pero la metáfora ‘collejera’ no perderá un ápice su valor, pues nos convertirá en un Popeye dispuesto a repartir collejas allí donde las merezcan.
El atún en escabeche es opcional, pero en este revuelto le va a las mil maravillas.


MÚSICA PARA ACOMPAÑAR

Para la elaboración: Pongamos que hablo de Madrid, Joaquín Sabina
Para la degustación: La bicha, Bebe.

VINO RECOMENDADO

Malón de Echaide rosado 13. DO Navarra

DÓNDE COMER

Si eres zurdo a la derecha del collejeado y viceversa si por el contrario la diestra es tu fuerte.

QUÉ HACER PARA COMPENSAR LAS CALORÍAS

A poco que sea algo rápido el reprendido, correr detrás de él para darle su merecido será suficiente trabajo.



jueves, 23 de abril de 2015

Milhojas al estilo Rato o el 'ex' con un par de cojines

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Por fin la costurera de Gijón a la que Rodrigo Rato pedía una indemnización de 380€ por la pérdida de unos cojines, puede descansar tranquila, porque, tal vez, sean estos lo único que haya aparecido en el registro de la casa del exvicepresidente; al menos es lo que cabe esperar tras la intervención policial. Aunque el secreto sumarial impide saber si se han descubierto datos relevantes y dinero, de lo que no cabe duda es que no se ha encontrado ni pizca de vergüenza en ningún rincón del domicilio.

Porque que un exministro de economía y exvicepresidente económico del gobierno; que todo un exdirector gerente del FMI y miembro de innumerables consejos de administración, se acogiera a una amnistía fiscal junto a otros 704 ladrones; que además esté imputado por el caso de ‘las tarjetas Black’, la fusión y salida a bolsa de Bankia, por blanqueo de dinero y alzamiento de bienes, y que pese a todo tuviera los santos ‘cojines’ de pedir una indemnización a la sufrida costurera, demuestra que tiene no sólo ‘un par’, sino que además se pasa por ellos lo que la ciudadanía piense de él…al menos antes de que los suyos le dejaran caer en una maniobra electoralista que demuestra que ni el uno ni los otros se casan con nadie, así se trate de dinero o de votos. En definitiva, una prueba más de que estamos gobernados por corsarios que para sí los quisiera “el pirata malo de pata de palo y parche en el ojo” en su tripulación.

Y es que con esa media sonrisa con que toca campanillas o cojines, con ese aspecto bizarro y canalla, trasnochado y casposo de anfitrión de fiestas cutres y putas caras, nadie puede imaginar que 380€ signifiquen tanto para él, habida cuenta que se calcula en unos  27 millones de € el dinero que tiene sólo en Suiza. Lo cierto es que no es por dinero. Es por una cuestión de valores y educación (curioso que vayamos llorando por los rincones los resultados de los informes PISA y no nos planteemos qué hemos hecho mal para nombrar Doctor Honoris Causa a personajes como Rato, Mario Conde o Díaz Ferrán entre otros muchos) Los tipos como  él, esos que han tenido nuestro destino en sus manos, actúan así para poner las cosas en su sitio: yo estoy aquí y tú ahí. Yo pertenezco al Olimpo, tú eres un mero mortal sometido al albedrío de los dioses. Lo de Rato no es la caída en desgracia de un villano; es, al menos en apariencia, los últimos estertores de una forma de ver la vida y un estilo de entender la política que gracias a la acción judicial da los últimos coletazos. Es el fin de una era: la de Aznar y ‘uno de los nuestros’.

Hay un algo especial cuando ves caer un personaje así. Una sensación de descanso más que de triunfo. El simbolismo de la mano de ese policía empujando su cabeza dentro del coche es más que evidente: es su mano transmutada en la del ciudadano que, en un acto de despedida, le dice: Adiós, Rodrigo. Tus días de vino y rosa han llegado a su fin.

Esta receta lo celebra. Y lo hace como no podía ser de otro modo con un postre, el colofón de una velada que bien puede simbolizar el de una vida deshonesta: Milhojas al estilo Rato. Mil hojas, como el entramado de sociedades, cuentas, cargos, caras y vidas que ha vivido sin ningún tipo de remordimiento. Sencillísimo y tan rápido de elaborar como a él le ha resultado mover empresas y millones: tan sólo necesitarás obleas, crema de chocolate…y un rato. Un postre que te retirará definitivamente, si no de trabajar, sí de las galletas de barquillo industriales, y del que no dejarán ni las migas en cuanto lo pongas en la mesa.

Que lo disfrutes.

NECESITARÁS (para 4 personas)

  • 1 bote de crema de cacao
  • 1 paquete de obleas grandes


ELABORACIÓN

  1. Siéntate cómodamente, y con una cuchara ve extendiendo crema de cacao por las obleas superponiendo capas hasta adquirir el grosor deseado o se acabe el bote.
  2. Déjalo reposar en la nevera al menos 1h para que la milhojas adquiera consistencia.

Umm, Sencillísimo, muy económico y espectacular. A disfrutar.

NOTA

Las obleas se compran sin problema en grandes superficies. Te recomiendo que la crema de cacao con avellanas sea la ‘chocolateada’ y no la blanca, porque ésta endulza la milhojas en exceso. Puedes también cubrirla con nata o chocolate, pero tan solo como una galleta gigante de barquillo está deliciosa y te hará adicto a este ‘huesitos’ gigante.

MÚSICA PARA ACOMPAÑAR

Para la elaboración: Tengo un trato, la Mala Rodríguez

VINO RECOMENDADO

Freixenet semi seco. DO Cava

DÓNDE COMER

En el patio del colegio, compartida con el resto de compañeros, donde se convertirá en el ‘huesitos’ de tu vida y tú en el protagonista absoluto. O en mesita auxiliar, sentados en el sofá frente al televisor a media tarde, compartiendo con los amigos las últimas novedades del ‘caso Rato’.

QUÉ HACER PARA COMPENSAR LAS CALORÍAS

En el patio, correr mucho, huyendo de la insistencia glotona de los compañeros por tu milhojas; y en el sofá, gesticulando cuanto puedas mientras haces aspavientos de sorpresa  con cada nueva noticia sobre Rato.





Presentación del libro en Onda Cero


domingo, 19 de abril de 2015

Huevos 'Mr. Hyde', Mariano y los seres humanos normales

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“Detrás de los demagogos y populistas de todo signo hay millones de personas que no lo son, que quieren las cosas de los seres humanos normales”
Mariano Rajoy
(Convención del PP de 11/4/15)

¿Qué es ser normal? ¿Cómo se define una persona normal? ¿Qué la distingue del que no lo es? Y si la distingue ¿en qué medida es normal? El tortuoso camino de la normalidad pasa por la aceptación de un patrón que indique lo que es normal y lo que deja de serlo; un patrón que no exalte la diferencia como un valor, sino que la excluya. Si fuésemos un número del 1 al 100 en una serie estadística,  seriamos ‘normales’ si por nacimiento matemático estuviéramos ubicados entre 33 y 66.Y en esa larga calle de 100 números, todos aquellos que viviesen fuera de esa horquilla habrían dejado de ser estadísticamente 'normales’, y aquellos otros ubicados en sus límites lo harían perdidos en la incertidumbre de si ser 33 o 66 sería políticamente correcto o el ala crítica de lo que se considera normal.

viernes, 3 de abril de 2015

Booktrailer de Cocina para Indignados: La actualidad y sus protagonistas servidos al centro de la mesa



¿A qué saben unos ‘Urdangarines al infierno’? ¿Y unas ‘Cañaíllas desahuciadas’? ¿Estará tan bueno como parece el ‘Atunsiasmado con su cuerpo’? Éstas y otras muchas recetas puedes encontrarlas en Cocina para Indignados.

Primero como blog y ahora también como libro, Cocina para Indignados ha ofrecido desde sus inicios el maridaje de la actualidad con vino, música y recetas sencillas, económicas y resultonas, aderezado todo ello con ironía y ciertas dosis de indignación. Surgió como reacción a una crisis que lleva tanto tiempo pegada a nosotros, que se ha convertido en esa pareja cansina e insufrible que nos coge de la mano sin desearlo y nos acompaña a todas partes por más empeño que pongamos en darle esquinazo.

Y es que al final y sin darnos cuenta, por culpa de ella hemos sentado a nuestra mesa a tantos desconocidos e indeseables y a tal cantidad de instituciones, que ha llegado el día en que sabemos más de política y economía que de nuestros  mismos. Hemos colocado una silla y permitido que se sienten y acoden junto a nosotros personajes siniestros e instituciones de dudosa honradez. Comen a nuestro lado la Troika, el BCE, la CE, el FMI, las preferentes y Bankia. Y nos miran a los ojos como si nada y hasta  sonríen en nuestra cara Mérkeles, Pútines y Obamas de todo pelaje y condición; y Rajoys, también, cómo no, y Bárcenas y Aznares, y Montoros y de Guindos y hasta Rato a ratos… y la madre que los parió a todos.

Y a su autor se le ocurrió un día que si escribía sobre ello tal vez podría entender lo que nos estaban haciendo. Y ante la angustia que sentía por tenerlos a su lado a toda hora, decidió echarlos de su mesa, preparar con ellos un plato y compartirlo con los demás. Y es que las metáforas antropófagas es lo que tienen: ayudan no sabes cuánto a sobrellevar con dignidad esta puta crisis.

Cocina para Indignados sale a la venta el 13 de abril.

jueves, 2 de abril de 2015

Carpaccio de 'Atúnsiasmado' o el día que los guapos tomaron el poder



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Es un hecho: en política la belleza es un valor en alza. Los guapos han asaltado el poder. Han extendido su influjo más allá de la barra del bar, de la discoteca o la cola del supermercado, anexionando otro territorio donde ejercer su reinado. Armados de juventud y un atractivo indiscutible, con el cuello de la camisa abierta y sin corbata, pantalones de talle bajo y mochila al hombro, han dejado claro que ni la barriga ni la calvicie son ya un valor añadido a la credibilidad. Los años del señor serio, poco agraciado y estilo descuidado han llegado a su fin.